Eduardo García Dupont: "APUNTES SOBRE LA PANDEMIA DEL CORONA VIRUS".

LA PANDEMIA COMO EXPERIENCIA TRAUMÁTICA. - Psicoanálisis para las ...


Estamos frente a uno de los sucesos más traumáticos de la historia de la humanidad. Episodio que voy a calificar de traumático en primer lugar, de angustiante en segundo lugar y de siniestro en tercer lugar. Un acontecimiento se califica como traumático cuando nos está impedida una acción sobre el mundo exterior, (cualquier intento para terminar con este virus, se revela aún como ineficaz), y tampoco podemos procesar elaborativamente el suceso, porque carecemos de significantes que nos den respuestas aliviantes, es decir sentidos que nos tranquilicen, (no sabemos cómo comenzó, ni como continuará, ni cuánto tiempo durará y cómo finalizará, ni siquiera si tendrá final esta horrorosa pandemia algún día). 
Digo que es angustiante, porque es la presentificacion de un Real que nos remite a lo enigmático del deseo del Otro. (Nos reduce a objetos a su merced, haciéndonos vacilar el Narcisismo, es decir el Yo, nuestra subjetividad y el Fantasma). Además confluyen las dos coordenadas de dicha angustia: 'Hay que y no tengo con qué'. Es decir que hay que combatir el virus y no tenemos aún los suficientes recursos. Por último es una experiencia ominosa, es decir siniestra, la que estamos transitando, ya que lo familiar se nos ha tornado patéticamente extraño. (No podemos abrazar y besar a nuestros seres queridos porque tememos contagiar o ser contagiados). Ni siquiera podemos despedirlos, si enfermos los internan, tal vez como último adiós. Todo esto habla de la crueldad de este Real que se nos ha presentado, y al que le damos sentidos fantasmaticamente conspirativos para significantizar la angustia que produce lo inefable. El humor de Tute, una vez más con su genialidad, nos sugiere, como dice Lacan, que 'los consejos sirven para no ser cumplidos'. Con las mejores intenciones nos indican un sin número de recursos y medidas que podríamos tomar ante esta necesaria cuarentena. Voy a ahorrarles ese listado que habrán escuchado hasta el hartazgo. Solo una interpretación de los dos sintagmas que se destacan: 
1°): QUEDARNOS EN CASA. Se sostiene que es la única vacuna contra el virus. Se entienden los argumentos. Por ejemplo el del Dr. Cahn, que 'el virus no nos busca a nosotros, sino que nosotros vamos en su búsqueda'. Esto nos hace pensar en la estructura neurótica que por sentimiento inconsciente de culpabilidad, o necesidad de castigo, quiere su mal, no su bien. Por eso, cual niños necesitamos para cumplir con el aislamiento, medidas autoritarias y punitivas. A pesar de todo observamos que la cuarentena no termina de cumplirse rigurosamente. Piensen en aquel nefasto viernes en el que se invadieron las calles con colas de adultos mayores para cobrar en los Bancos. Ahora, cual niños, se les prohíbe salir a los mayores de 70 años. O sea que solo con castigos y prohibiciones nos tienen que tratar? Tan inmaduros creen que somos? Tan inmaduros somos?. Antes dije que esta experiencia es siniestra. Cuando Lacan trabaja Lo siniestro, sostiene que en la casa, el heim, se presentifica lo extraño, lo unheimlich. Es decir en la casa que constituye nuestra realidad fantasmatica, se presentifica, en el lugar de la falta que sostiene el deseo, lo extraño: el objeto a, haciendo que falte la falta, y haciendo vascilar toda nuestra rutinaria realidad. Es por esto, que a pesar de que nuestra casa sería un resguardo del peligro del exterior, verificamos que ese Real es extimo y se presenta también en el interior de nuestro ilusorio refugio. De ahí que ante ese Real padecemos fenómenos de vacilación fantasmatica, despersonalización, y pérdida de coordenadas temporoespaciales. Vayamos al otro sintagma cristalizado que insiste:
2°): LAVARSE LAS MANOS:
Sabemos que el agua y el jabón matan al virus. Nos explican los epidemiólogos, pero sabemos que fue el gesto de Poncio Pilatos cuando se decidió la crucifixión de Jesucristo. Es decir que en la mitología popular fue un gesto que se transmitió como una suerte de autoexpiacion de cualquier culpa que recaiga sobre el sujeto. Bien, el neurótico sede su castración para sostener al Otro, es decir que tiende a culparse y castigarse, sufriendo de más por pecados que no son propios. Dicho de otra manera, carga con los pecados del Padre, y esta es su Cruz. Entonces 'Lavarse las manos', no solo elimina el Covid-19, el Corona Virus, el 'Rey de los Virus', sino el virus de la culpa neurótica, para que acceda a la responsabilidad de cuidarse.
Para concluir, ningún consejo, cada uno haremos lo que podamos, lo mejor, o lo peor que podamos. Solo una reflexión, está pandemia y sus consecuencias, nos ubica como objetos a merced del deseo del Otro y sus enigmáticos goces, dentro de tan malas noticias, quiero dejarlos con una buena noticia, que depende, no del Otro, sino de nuestra singularidad: el margen de libertad posible, en estos difíciles momentos, es el de corrernos de la pasividad de la posición de objetos, y posicionarnos como sujetos ante el deseo del Otro. - 

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